Memorias de una casa confinada: parte 1

Alrededor de las 6:00 de la mañana un par de gaviotas se asomó por la ventana buscando a los inquilinos de la casa confinada.

Esperaron unos minutos y vieron que solo apareció la inquilina.

Dentro de la casa no había luz y no podían ver lo que estaba pasando, solo veían sombras.

Las dos gaviotas se miraron, volvieron a mirar dentro de la casa pero no encontraron nada interesante que captara su atención por más de un segundo. Al fin y al cabo, eran gaviotas.

Lo único que pudieron visualizar era la sombra de la inquilina que se movía de forma muy torpe y lenta; probablemente por que era muy pronto.

Cuando las dos gaviotas estaban a punto de irse, apareció una tercera gaviota.

Esta gaviota era más grande que las otros dos y tenía un porte de sabiduría que imponía.

Las dos gaviotas, llamémosles gaviotas pequeñas, decidieron quedarse por miedo a que la gaviota grande fuera detrás de ellas.

Observaron que la gaviota grande miraba fijamente dentro de la casa y no entendieron que es lo que veía. A lo mejor ella sí podía ver más allá de las sombras porque era más grande y sabia.

Por lo que las gaviotas pequeñas la empezaron a imitar.

Miraron fijamente dentro de la casa confinada mientras hacían gestos como quien pretende entender lo que está viendo.

Sin darse cuenta, las gaviotas pequeñas empezaron a reír por miedo a que la gaviota grande las descubriera.

La gaviota grande las miró, vio al cielo, giró la cabeza hacía atrás (un poder que tienen las gaviotas grandes) y voló. La gaviota grande se fue volando a toda velocidad en dirección al mar.

Las gaviotas pequeñas no entendían lo que había pasado hasta que llegó una paloma y les explicó todo.

Se ve que en la ventana del piso de arriba de la casa confinada había una persona que tiraba comida para las aves. La gaviota grande, que por eso estaba grande, no faltaba ni un día y no dejaba que nadie más comiera.

El día que las gaviotas pequeñas estaban mirando hacia la casa confinada, la persona que tiraba comida estaba caminando por la playa.

Cuando la gaviota grande escuchó que caía la comida en el paseo marítimo, voló a toda velocidad para que nadie le ganara su sitio.

Las gaviotas pequeñas pensaron que era una historia muy aburrida y siguieron viendo hacia la casa confinada.

Se quedaron dormidas porque era muy temprano y despertaron hasta que el sol ya había salido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s