A veces…

Cosas randoms que pasan en este momento.

Usaré este espacio para escribir lo que me venga a la cabeza. Esto lo haré por dos razones: una, porque alguien, los vecinos por lo general, no un personaje imaginario, me está mirando; dos, porque estoy bloqueada y no puedo escribir y tengo que teclear algo o nunca terminaría el artículo que tengo que entregar.

Dejando esto claro, por otro lado, también quiero poner cosas randoms en este documento. Cosas que no tenga que editar ni que corregir después. Así tal cual salen de mi cabeza. Porque mis pensamientos no son lineales ni están organizados, ya me gustaría, pero no es así.

Mi mente no es así. Supongo que por eso intento tener todo lo otro ordenado y limpio y en su sitio, porque no puedo ordenar mis pensamientos, por si no lo entendiste. Mis pensamientos van y vienen. O sea, entran y salen sin ningún orden.

A veces estoy pensando en el futuro, bueno, a veces no, casi siempre. Otras veces pienso en el pasado, otras en el presente, otras en escenarios alternativos. Que esto es lo más divertido. Mis escenarios alternativos. Porque a veces pueden ser apocalípticos, ya no tanto desde que dejé el café (buuu…), y otras veces son super ñoños y cursis, como si fuera un escenario alternativo dentro de un algodón de azúcar rosa. Estos me dan asco, pero mi cabeza los genera así que no puedo hacer nada. 

Yo no tengo control sobre mi mente, la verdad. Si alguien lo tiene, que me pase el tip. Mi mente es libre, como mi cabello. Tienen vida propia. Por más que intente moldearlos o modificarlos siempre volverán a su estado natural: un caos con personalidad.

Así defino mi cabello, como un caos con personalidad. Si me alisaran el cabello perdería mi personalidad, mi fuerza. Porque mi fuerza está en cada rizo de mi cabeza, con su frizz y sus cosas. Entonces, si me quitan el rizo, me quitan mi fuerza. No sé, la cabeza es algo muy importante para mí. Por eso la dejo estar y la dejo ser libre. Excepto mis cejas. Esas sí que no.

Mis cejas no pueden ser libres porque parecería que llevo una oruga negra encima de mis ojos. Me muero solo de pensarlo, ¡qué horror! A algunas personas les queda bien, pero a mi no. Lo imaginé un día y me dio el horror, así que nunca lo intenté. 

Mis ojos tampoco pueden ser libres porque soy miope, muy miope. Estoy más ciega que un topo. Y si me quito las gafas pues no veo, obvio. Pero si llevo gafas me voy pegando con todo porque a mi torpeza natural se le suma la reducción de campo visual por la montura. 

Ya aprendí a vivir con mini golpes y moretones esporádicos, no es nada grave. Los moretones también me salen cuando sopla el viento muy fuerte, por ejemplo, porque tengo una piel un poco fina, bueno bastante fina, pero no sé si esta es la razón por la que me salen moretones solo de pensarlo o hay alguna razón médica. Si alguien lo sabe, que me lo diga. No es que me importe, pero me gustaría saberlo porque soy muy curiosa. Por eso mi cabeza tiene vida propia. Va a su bola. 

A veces me pasa que estoy pensando en algo pero tengo que decir otra cosa diferente porque estoy hablando con alguien. O sea, tengo dos conversaciones, o más, en mi cabeza: la que tengo conmigo misma y la que tengo con otra persona. A veces me agota, pero he aprendido a domarlo. No es verdad. No he aprendido a controlarlo y a veces digo cosas sin sentido, meto palabras que no iban en esa conversación.

Por lo general suele pasar en la conversación que tengo con la otra persona, pero como mi cara no cambia, a veces nadie se da cuenta. Es un consejo que te puedo dar: mantén siempre la misma expresión para despistar a la gente. Esta técnica funciona igual que la que se usaría para despistar el algoritmo de las redes sociales. 

Eso es lo que hago, lo despisto porque no me gusta que sepa lo que me gusta o lo que no me gusta. Entonces, a veces hago clic en cosas random para que se vuelva loco, porque a nadie le importa lo que veo o lo que dejo de ver. Este es un buen consejo que todos pueden aplicar a su vida diaria, ser un poco más privados, no hay que compartirlo todo. 

Bueno, ya está. Se acabó. A veces termino así de golpe porque me da mucha pereza hacer una despedida larga.

Adiós.

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